Un juego con estrategias

Nada es tan apasionante como conocer y aplicar estrategias de juego. Esto es lo que mueve a muchos jugadores, que ven en sus apuestas la posibilidad de demostrar cálculos, probabilidades y estudios realizados. Todo antes de dejar libradas las ganancias exclusivamente al azar.

De esta manera surgió una de las más conocidas estrategias que se utilizan con la ruleta: la Martingala. Con este nombre se conoce a la apuesta programada de un jugador que dobla siempre su apuesta ante cada pérdida. De esta manera, calcula asegurarse que la ganancia que obtenga en alguna de sus jugadas le hará recuperar todo el dinero invertido más una suculenta ganancia.

Esto es totalmente erróneo y es la forma que ha causado más problemas financieros, por no hablar directamente de la ruina de muchos apostadores en la historia del juego de la ruleta.

Otros prefieren utilizar el sistema Fibonacci para confiar su dinero en una secuencia por progresión pero que nunca puede superar estadísticamente la ventaja del casino.

Algunos apostadores tienen la creencia de que los números de casillas verdes son los que hay que tener en cuenta, dado que es el ganador de la casa. Pero si bien es verdad que la ventaja de la banca está en la existencia de las casillas verdes, lo cierto es que no existen más probabilidades de que se dé este número que la que salga cualquier otro.

También se han estudiado las predicciones de rendimiento mecánico de la rueda de ruleta, pero esta teoría determinista de que la bola tiene probabilidades ciertas de caer en determinados números no representa más que dolores de bolsillo. Los casinos, en su afán de mantener el giro de la ruleta en manos del azar tanto como se pueda, estiman por ello que las tiradas de bola se inicien luego de cerradas las apuestas y a la vez mantienen complejos y permanentes monitoreos para equilibrar los mecanismos de la ruleta, por lo que toda especulación posible llega tarde al juego.

¿Qué ocurrió con las nuevas tecnologías de las últimas décadas? Pues surgieron piratas informáticos, primero en los Casinos reales, con complejos sistemas computarizados para conocer a ciencia cierta dónde caería la bola, luego en los juegos de apuestas por Internet. Pero en realidad avanza con mayor celeridad la seguridad informática y hoy en día ya resulta tan seguro el juego en línea que se descartan, aunque no se descuidan, las proezas de "guante blanco" en la ruleta.

Sea como sea, la mejor estrategia a seguir es -como siempre ha sido- la de jugar y apostar con visión de diversión y confiando a la Fortuna nuestro pálpito.